El Niño 2026-2027: Cómo Proteger tu Patrimonio Empresarial
El Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) ratificó, en su más reciente comunicado oficial (N° 12-2026), la continuidad del estado de “Alerta de El Niño Costero”, proyectando que las condiciones cálidas se extenderán hasta el verano de 2027, con una magnitud fuerte hasta octubre y moderada a partir de noviembre. A este pronóstico se suma una señal aún más contundente: el Centro de Predicción Climática de Estados Unidos (NOAA) estima en 81% la probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de este año, lo que lo ubicaría entre los eventos más intensos desde que existen registros modernos, en 1950.
Para las empresas peruanas, el mensaje es inequívoco: la ventana para prevenir se está cerrando. Quienes aún no han revisado su exposición climática, contractual, laboral y patrimonial enfrentan un riesgo que ya dejó de ser hipotético para reflejarse en las cifras económicas del país.
Riesgo = Amenaza × Vulnerabilidad
La amenaza climática escapa al control de cualquier organización. La vulnerabilidad, en cambio, sí puede gestionarse, y de eso depende, en gran medida, qué tan grave resulte el impacto de El Niño sobre cada negocio.
Un fenómeno que se intensifica en ambos frentes oceánicos
El comportamiento de El Niño debe analizarse desde dos regiones oceánicas que, aunque están relacionadas, funcionan como dos termómetros distintos: uno mide el pulso climático del planeta y otro mide directamente lo que le espera a la costa peruana.
El primero es la región Niño 3.4, ubicada en pleno Pacífico central, lejos de nuestra costa. Es la referencia que organismos como la NOAA y la OMM usan para declarar oficialmente si el fenómeno de El Niño está activo a nivel mundial, porque su temperatura anticipa patrones climáticos en distintos países: lluvias en unas regiones, sequías en otras. Este componente —conocido como El Niño Global— alcanzó un índice de +1.2°C y, según el ENFEN, se habría iniciado este mes con una magnitud fuerte proyectada entre agosto de 2026 y febrero de 2027; en la sierra sur del país, favorece una disminución de las lluvias durante el verano.
El segundo termómetro es la región Niño 1+2, pegada al litoral de Perú y Ecuador. A diferencia de la 3.4, esta franja es la que mejor anticipa lo que ocurrirá específicamente en nuestra costa, y es la que da origen a El Niño Costero. Su lectura actual ya es motivo de alerta: el índice llegó a +2.7°C, más del doble de la anomalía registrada en la región 3.4. El ENFEN proyecta que este componente se extenderá hasta el verano de 2027, con lluvias intensas en la costa norte que incrementan el riesgo de inundaciones, desbordes de ríos, huaicos, deslizamientos e interrupciones del transporte de cara a la temporada de lluvias 2026-2027 (setiembre a abril). La NOAA, además, calcula en 97% la probabilidad de que el fenómeno se mantenga activo hasta marzo o abril de 2027.
Un impacto que ya se refleja en la economía
El golpe económico ya es medible. Según el INEI, la producción nacional se desaceleró en mayo a un avance de apenas 1.80%, su peor resultado en medio año, arrastrada por una caída de 73.1% en la producción pesquera y de 10.67% en manufactura; la captura de anchoveta cayó 97.6% frente al mismo mes del año anterior. El Banco Central de Reserva recortó su proyección de crecimiento a 3.4%, atribuyendo a El Niño un impacto negativo de 0.7 puntos porcentuales, mientras que especialistas estiman pérdidas cercanas a S/ 16,000 millones (US$ 4,700 millones) para el periodo 2026-2027.
El impacto social y sectorial es igual de concreto. El Gobierno mantiene en emergencia a 796 distritos en 23 departamentos (D.S. N° 097-2026-PCM), y el INDECI reporta más de 9 millones de personas en riesgo muy alto y 931 km de red vial afectada. Según la Defensoría del Productor Agrario, el agro podría perder más de US$ 3,500 millones, con cerca de 1.7 millones de hectáreas de cultivo comprometidas; los productos de agroexportación, como arándanos, uvas, paltas, cítricos y mangos, enfrentan alteraciones en sus ciclos productivos, mientras la pesca sufre el desplazamiento de la anchoveta hacia aguas más profundas. Minería, construcción, transporte, logística, energía e infraestructura también podrían enfrentar interrupciones operativas, mayores costos de mantenimiento y retrasos en proyectos.
El frente legal: lo que exige la Ley del Contrato de Seguro ante un evento de El Niño
El punto de partida es un principio que la propia Ley N.° 29946, Ley del Contrato de Seguro, consagra en su artículo 1: el asegurador se obliga a indemnizar “dentro de los límites pactados”. Es decir, la compañía de seguros no responde por lo que la empresa cree tener contratado, sino exactamente por lo que la póliza establece: los riesgos incluidos, los sublímites, los deducibles y las exclusiones. Frente a un fenómeno de la magnitud que anticipa el ENFEN, esa distinción deja de ser un tecnicismo y se convierte en la diferencia entre una pérdida cubierta y una que la empresa debe asumir por su cuenta.
Tampoco todas las coberturas responden igual frente a un fenómeno anunciado con meses de anticipación. Buena parte de las pólizas patrimoniales distingue entre daño súbito y accidental —generalmente cubierto— y daño gradual o progresivo por humedad o filtración prolongada —frecuentemente excluido—, una diferencia que puede ser determinante cuando El Niño combina eventos repentinos, como huaicos y desbordes, con procesos más lentos, como filtraciones y saturación de suelos. Lo mismo ocurre con los sublímites: una póliza puede tener suma asegurada suficiente para incendio, pero un sublímite mínimo para inundación o huaico que, en la práctica, deja expuesta a la empresa frente al riesgo que hoy es más probable.
Un fenómeno de esta magnitud, además, suele generar eventos de daño encadenados —una lluvia intensa seguida de un huaico días después—, lo que abre la discusión sobre si se trata de un único siniestro o de siniestros independientes para efectos de deducibles y sublímites. Esta es la política de la unidad de siniestros, que hemos aplicado en la gestión de reclamos de otros clientes de PRADO, y que resulta decisiva para evitar que la aseguradora fragmente un mismo evento climático en varios siniestros y aplique el deducible más de una vez, reduciendo así lo efectivamente pactado en la póliza.
La Ley del Contrato de Seguro incorpora reglas de interpretación que, frente a cláusulas verdaderamente ambiguas, pueden favorecer al asegurado. No obstante, este criterio solo resulta aplicable cuando existe una duda interpretativa real y no puede utilizarse para ampliar coberturas, modificar sublímites o dejar sin efecto exclusiones expresamente pactadas. En consecuencia, la mejor protección no depende de la interpretación que pueda realizarse después de ocurrido el siniestro, sino de la adecuada negociación, revisión y definición de las coberturas antes de que el riesgo se materialice.
La prevención sigue siendo la inversión más rentable
Frente a este escenario, el Estado peruano ha destinado recursos para acciones de prevención y reducción del riesgo de desastres, además de mantener el estado de emergencia en los distritos con mayor probabilidad de lluvias intensas. La experiencia demuestra que la gestión preventiva resulta considerablemente más eficiente que la reconstrucción posterior: diversos estudios estiman que cada dólar invertido en prevención genera un ahorro de entre nueve y doce dólares en costos de recuperación.
Para las empresas, esta realidad hace indispensable incorporar el riesgo climático, contractual y laboral dentro de sus procesos de gestión corporativa, evaluando la vulnerabilidad de sus activos, cadenas de suministro, operaciones críticas y programa de seguros.
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¿Qué pólizas y coberturas conviene revisar según el sector?
Más allá del diagnóstico climático y legal, cada empresa debería revisar puntualmente su programa de seguros vigente, identificando sublímites, deducibles y exclusiones que podrían activarse ante un evento de El Niño. Algunos puntos clave por sector:
- Minería: conviene revisar el sublímite de daños por inundación y huaico dentro de la póliza de Multiriesgo o Todo Riesgo Industrial, así como el deducible y el periodo de espera del Lucro Cesante asociado.
- Construcción: es clave verificar que las pólizas de Todo Riesgo de Construcción (CAR) para obras en curso cubran daños por lluvias intensas, y evaluar el respaldo de las cartas fianza o pólizas de caución frente a posibles retrasos de obra.
- Agroindustria y agroexportación: resulta importante confirmar el alcance del Multiriesgo Agrario o de los seguros de agroindustria frente a pérdida de cosecha, y revisar el Lucro Cesante por paralización de planta o retrasos logísticos.
- Transporte y logística: debe revisarse la póliza de Transporte de Mercancías ante bloqueos de vías y daños por agua, así como la cobertura de la flota vehicular frente a huaicos y deslizamientos.
- Energía e infraestructura: conviene evaluar los sublímites de daños por agua en las pólizas patrimoniales y la Responsabilidad Civil frente a terceros ante una eventual interrupción del servicio.
- Todos los sectores: revisar el alcance de la póliza D&O, particularmente respecto de la cobertura de gastos de defensa que podrían derivarse de decisiones adoptadas durante la gestión de la contingencia.
Reflexión
La ocurrencia de fenómenos naturales no puede evitarse, pero sí es posible reducir sus consecuencias mediante una adecuada planificación. La preparación oportuna —climática, asegurativa y legal— no solo reduce pérdidas económicas; también contribuye a garantizar la continuidad del negocio, proteger a los colaboradores y preservar el valor de las inversiones en un contexto de creciente incertidumbre climática.
La visión de PRADO Insurance Group
En PRADO Insurance Group entendemos que la gestión de riesgos comienza mucho antes de la ocurrencia de un siniestro. Como corredores de seguros y abogados, nuestro enfoque va más allá de la colocación de pólizas: combinamos análisis legal, técnico y comercial para evaluar cada exposición desde todos sus frentes —humano, legal, operativo, financiero y reputacional—, diseñando soluciones a la medida de cada actividad económica.
Ante la continuidad de la alerta por El Niño, las organizaciones tienen la oportunidad de revisar sus planes de prevención, evaluar sus exposiciones contractuales, laborales y patrimoniales, y fortalecer su capacidad de respuesta frente a un eventual siniestro.
Fuentes
ENFEN — clima
- Comunicado Oficial ENFEN N.° 12-2026 (26 de junio de 2026): https://www.gob.pe/institucion/senamhi/informes-publicaciones/8307223-comunicado-oficial-enfen-n-12-2026
- Página de comunicados oficiales ENFEN (para verificar comunicados posteriores): https://www.gob.pe/institucion/senamhi/colecciones/1308-comunicados-enfen
NOAA — pronóstico internacional
- El Peruano, «NOAA: El Niño se fortalece y podría convertirse en uno de los más intensos desde 1950»: https://elperuano.pe/noticia/299991-noaa-el-nino-se-fortalece-y-podria-convertirse-en-uno-de-los-mas-intensos-desde-1950
Economía — INEI, BCR, sectores
- Gestión, «Economía peruana se desacelera en mayo: Los sectores en rojo ante el fenómeno El Niño»: https://gestion.pe/economia/economia-peruana-se-desacelera-en-mayo-los-sectores-en-rojo-ante-fenomeno-el-nino-noticia/
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