Seguro CAR: protección legal y financiera en construcción

En el sector construcción, los riesgos no son una posibilidad remota, sino una constante inherente a la ejecución de cada proyecto. Sin embargo, el verdadero problema no radica en la ocurrencia del siniestro, sino en la falta de previsión jurídica frente a sus consecuencias.

En este escenario, la falta de previsión en la gestión del riesgo no solo perjudica a la ejecución del proyecto, sino que puede traducirse en contingencias legales y financieras de alto impacto para la organización.

«La responsabilidad en construcción no se elimina: se transfiere o se asume»

El marco legal no previene el riesgo, lo sanciona

El ordenamiento jurídico no tiene como finalidad evitar que ocurran siniestros en una obra, sino establecer las consecuencias cuando estos generan daños. En el sector construcción, esto se traduce en una regla clara: todo daño ocasionado debe ser reparado por quien resulte responsable.

Desde el punto de vista legal, esta responsabilidad se sustenta en:

  • Responsabilidad contractual
    Conforme al Artículo 1321 del Código Civil peruano, el incumplimiento de obligaciones en contratos de obra genera la obligación de indemnizar daños y perjuicios, incluyendo retrasos, defectos constructivos o incumplimientos técnicos.
  • Marco del contrato de seguro
    El Seguro CAR se rige por la Ley N.º 29946, que establece las reglas generales del contrato de seguro, bajo las cuales se estructuran este tipo de coberturas para trasladar el impacto económico del riesgo.
  • Regulación técnica y de seguridad
    El Reglamento Nacional de Edificaciones y la Ley N.° 29783 imponen estándares cuyo incumplimiento puede generar responsabilidad directa del constructor.

El Seguro CAR no elimina la responsabilidad, pero sí evita que sus consecuencias recaigan íntegramente sobre la empresa.

 

Responsabilidad directa ante el siniestro

Toda actividad constructiva implica riesgos: errores de ejecución, fallas estructurales, eventos naturales o daños a terceros.

En ausencia de una cobertura adecuada, la empresa asume directamente:

  • La reparación de los daños materiales en la obra
  • La indemnización por daños a terceros
  • Los costos de paralización del proyecto
  • Eventuales controversias contractuales y procesos judiciales

En términos prácticos, el riesgo operativo se convierte en una obligación legal exigible.

 

El impacto real para la empresa

La ausencia de un Seguro CAR adecuadamente estructurado expone a la empresa a contingencias legales, económicas y contractuales de alto impacto, capaces de comprometer la viabilidad del proyecto.

  • Responsabilidad civil directa: pago de indemnizaciones por daños materiales y personales.
  • Procesos judiciales: demandas por responsabilidad contractual o extracontractual
  • Multas administrativas: en materia de seguridad y salud en el trabajo
  • Resolución de contratos: por incumplimiento de condiciones de obra
  • Pérdida de inversión: afectación total o parcial del proyecto
  • Daño reputacional: pérdida de confianza de clientes e inversionistas

Un solo siniestro puede comprometer la rentabilidad del proyecto o incluso la estabilidad financiera de la empresa.

 

El Seguro CAR como herramienta de mitigación legal

El Seguro Todo Riesgo Construcción (CAR) no elimina la responsabilidad del empleador, contratista o desarrollador del proyecto; sin embargo, cumple una función esencial: trasladar el impacto económico de esa responsabilidad a la aseguradora, dentro de los términos y condiciones de la póliza.

En términos jurídicos, el CAR actúa como un mecanismo de protección patrimonial frente a las consecuencias derivadas de la responsabilidad civil y contractual, permitiendo que la empresa no asuma directamente la totalidad del perjuicio económico generado por un siniestro.

Entre sus principales coberturas se encuentran:

  • Daños materiales a la obra en ejecución
  • Daños a equipos, maquinaria y materiales
  • Errores de ejecución de carácter accidental
  • Eventos externos como fenómenos naturales
  • Responsabilidad civil frente a terceros
  • Gastos asociados al siniestro, como remoción de escombros.

No obstante, su eficacia no depende únicamente de su contratación, sino de su adecuada estructuración. Una póliza mal diseñada, con exclusiones relevantes o sumas aseguradas insuficientes, puede generar una falsa sensación de seguridad y dejar expuesta a la empresa frente a contingencias significativas.

Por ello, desde una perspectiva lega, el Seguro CAR debe entenderse como un instrumento técnico que requiere análisis, negociación y alineamiento con la realidad del proyecto.

PRADO Insurance Group: donde la construcción se protege con visión estratégica

En PRADO Insurance Group entendemos que cada proyecto de construcción no solo implica inversión y ejecución técnica, sino también una exposición significativa a riesgos legales, operativos y financieros.

El Seguro Todo Riesgo Construcción (CAR) no es una póliza estándar, sino una herramienta que debe estructurarse en función de la naturaleza del proyecto, sus riesgos específicos y las obligaciones contractuales asumidas por la empresa.

Una cobertura inadecuada, ya sea por deficiencias en su alcance, sumas aseguradas insuficientes o exclusiones no evaluadas, puede generar una falsa sensación de seguridad y dejar expuesta a la organización frente a contingencias de alto impacto.

En PRADO Insurance Group convertimos la prevención en una herramienta real de protección. Porque en construcción, no basta con asegurar una obra; es necesario protegerla con criterio y anticipación.

 

Reflexión final

En el sector construcción, el riesgo no es una variable eventual, sino una condición inherente a toda ejecución de obra. Sin embargo, lo que realmente define la solidez de una empresa no es la ausencia de siniestros, sino su capacidad de anticipar y gestionar sus consecuencias.

El marco legal es claro: el daño genera responsabilidad, y la responsabilidad genera obligaciones exigibles. En ese contexto, no prever adecuadamente la cobertura del riesgo no elimina la exposición, sino que la traslada directamente al patrimonio de la empresa.

El Seguro CAR no constituye una solución operativa, sino una herramienta jurídica y financiera que permite transformar una contingencia potencial en un riesgo controlado.

Porque en construcción, la diferencia entre una pérdida asumida y una contingencia gestionada no está en el siniestro, sino en las decisiones que se toman antes de que ocurra.

 

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